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¿Quién hay detrás de la cámara?

Mi nombre es José Ramón, comencé en este oficio tan desafiante en el año 1989 y si has llegado hasta aquí ya lo sabes, «sólo» soy un fotógrafo especializado en bodas y eventos entre otras disciplinas. Mi estilo fotográfico es muy ecléctico y por eso adaptable a los gustos personales de cada cliente.

Fotografiar instantes, narrar historias y seducir con imágenes es mi profesión. La vida vuela, por eso cada minuto de existencia cuenta, confiar tus mejores momentos a un fotógrafo con experiencia es la mejor forma de inmortalizar tu relato.

Mostrar quién eres, es también uno de los mejores legados que puedes dejar en esta vida, pues con imágenes otros podrán contar quien eras, que te hacía feliz y cuál fue tu granito de arena.

Considero la fotografía tan necesaria como el agua y un bien universal, es una manera de parar el mundo, de pausarlo y de mostrarnos ante él, por eso la fotografía es tan popular y por eso yo soy fotógrafo porque la vida corre, se escapa y con una cámara la puedo atrapar.

Para estar 31 años al pie del cañón hay que estar en continua adaptación «Be water my friend» que decía nuestro amigo Bruce Lee, y en este frenético mundo en el que todo evoluciona tan rápido, dichas palabras no pueden ser más ciertas, así que si no quieres convertirte en un viejo Mustang tienes que renovarte o morir.

La fotografía para mi es como el aire que respiro, soy de la vieja escuela, sí de los de carrete y en blanco y negro, de los que no miraban la pantalla para hacer la foto, entonces existía otra magia.

Ahora tenemos cámaras mirrorless, la tecnología cambia a velocidad de vértigo, nos sobran megapíxeles y los dispositivos móviles lo han cambiado todo.

Pero son sólo herramientas, lo importante no es la cámara es el fruto que obtienes de ella, lo que cuentas, de donde vienes, a donde vas, las personas que amas y lo que llevas por dentro, eso es lo que le da el valor a la fotografía.

Y a la vida.

¿Cúal es mi forma de trabajar y abordar los acontecimientos?

Mi cometido como fotógrafo de bodas está claro, es proporcionar y garantizar recuerdos imborrables con imágenes profesionales de tu acontecimiento.

Narrar ese día tan importante para ti, ya sea tu boda, la comunión de tus hijos o ese evento de empresa en el que has puesto todas tus expectativas y en el que tanto has invertido.

Lo hago con los medios adecuados y con el saber hacer que dan los años de experiencia, pues comencé bien joven, he documentado cientos de eventos sociales y habré retratado cerca de 40.000 personas o más.

Ofrezco mis reportajes a clientes que valoran el trabajo de un fotógrafo profesional.

Es cierto, que hoy día con un móvil se hacen fotografías y videos increíbles, pero yo ofrezco servicios fotográficos a clientes que valoran la estética de la fotografía como arte, que la consideran de necesidad y saben de su poder para contar historias.

Me gustan los clientes que desean un resultado tangible, fotografías que se puedan tocar en su álbum, verlas en un marco colgadas en la pared o atesoradas en la vitrina del salón.

Personalmente creo que para un recuerdo de carácter familiar, ¡un pendrive sólo!, carece de chicha, yo considero que un fotolibro y enmarcar las mejores fotos es imprescindible.

Imagina que se borran tus fotos del disco duro o se te pierde el pendrive con todo el reportaje.  Un álbum de calidad puede durar cientos de años y cada día tendrá más valor.

En el caso de eventos corporativos o empresariales, tener copias físicas no es necesario pues el cometido de las fotografías es diferente, proyectarlas en una pantalla, verlas en un monitor o usarlas en internet y redes sociales.

Si buscas un fotógrafo por unos pocos euros o por un almuerzo cambia de página. Si al contrario buscas un profesional cualificado con formación, experiencia, amplia trayectoria y equipo adecuado, estás en el lugar correcto.

Para evitar confusiones o malentendidos quiero saber lo que espera mi cliente de mi,  y así, para ambas partes todo será mucho más sencillo.

En mi caso necesitaré de tu confianza y para ello nos reuniremos en persona, te presentaré un formulario que tienes que rellenar, serán sólo cinco minutos, con él sabré exactamente lo que deseas, y de esta manera podré realizar un servicio personalizado y exclusivo solo para ti o para quien vaya dirigido.

Adoro mi profesión, consigo que las personas se sientan felices con mi trabajo, me fascina y también me hace feliz.

¿Cómo contratar a Ramón como fotógrafo?

Si te vas a casar, tienes que reservar como mínimo con seis meses de antelación.

La mayoría de las bodas se celebran en primavera, a finales del verano y principios del otoño, las comuniones generalmente son en mayo aunque ahora eso a cambiado y se pueden realizar durante todo el año.

Si lo haces con un margen inferior, me será muy difícil ofrecerte el servicio, nunca hago más de una boda en el mismo día y la fotografía que realizo es de autor, todos los reportajes los realizo yo personalmente.

Si son conferencias, congresos, cualquier tipo de fiesta, acontecimientos musicales o deportivos, tendréis que consultarme también con anticipación para que pueda estructurar la disponibilidad de mi agenda.

Garantía

Por nada del mundo quiero que os quedéis sin fotos de un día que no se va ha volver a repetir.

Si cogiese el sarampión (estoy vacunado) o antes de ese día una fuerza mayor me impidiera asistir al enlace (Dios lo evite), recurriría a algunos de los compañeros con los que colaboro y que son de total confianza y profesionalidad.

Con cada evento contrato un seguro de responsabilidad civil. De esta manera, en el caso de que de verdad me ocurriese algo a mi, o a mi equipo antes o durante el evento, os doy una garantía.

Formas de pago

– 30% del presupuesto como señal a la firma del contrato en metálico.

– 50% dos días antes de la boda por transferencia.

– 20% una semana antes de la entrega del reportaje por transferencia.

Se que hay acontecimientos que suponen miles de euros de inversión, pero no puedo esperar meses a que me paguen un trabajo.

Soy un profesional que presta un servicio por cuenta propia, si no cobro no come mi familia espero que lo comprendas, es simple.

Hablar de dinero puede resultar embarazoso pero es necesario darle su valor a todo.

Todo tiene su precio, por ejemplo una boda standar, por poner un evento:

  • Las flores cuestan 300€ y duran unas horas.
  • El vestido a partir de 2000€ unas 10 horas.
  • El coche de alquiler depende de la gama hasta 800€.
  • El cubierto de cada invitado entre 70€ y 200€.
  • La fondue de chocolate que es muy glamurosa pero muy pocos prueban 325€.
  • y así podríamos seguir sumando, pero al día siguiente todo habrá terminado y habrá desaparecido.

Únicamente con las fotografías y con el video podrás conservar tu gran día, y cada día que pase esas fotografías tendrán más valor, serán la mejor inversión que hagas en toda la boda.

De hecho hay varios estudios en los que se ha preguntado a los encuestados ¿qué salvarían si viesen su casa en llamas?

y la respuesta fue:

  • En primer lugar Los hijos y los seres queridos. 
  • En segundo lugar las mascotas. 
  • Y en tercer lugar aparecen las fotos de familia sobre todo las más antiguas.

Si estáis decididos, seré vuestro fotógrafo de boda, os aportaré serenidad y confianza y estaré presente en todo momento, por supuesto de manera discreta.

Recogeré con mi cámara cada suceso del acontecimiento y estaré atento a todos los detalles, nada quedará en el olvido.

Formación

Nací en Ávila (ciudad natal de Santa Teresa) en 1971, hice «parbulitos» en el convento de la Milagrosa y el EGB en el Colegio Diocesano Asunción de Nuestra Señora.

Cambié de residencia con 13 años, en 1985 nos mudamos al pueblo natal de mi madre Fuengirola, donde nacieron mis hermanos mayores.

Cuatro años después de llegar a este municipio malagueño, comencé mis estudios de fotografía.

Por aquel entonces tenía diecisiete años, edad en la que me propuse por delante una formación reglada de cinco cursos como fotógrafo profesional, en la que todavía es la Escuela de Artes Plásticas y Diseño de Málaga.

Mis titulaciones oficiales más relevantes son:

Graduado en Artes Plásticas y Oficios Artísticos en la Especialidad de Fotografía Artística (promoción 1994)

Graduado en Artes Plásticas y Diseño en la Especialidad de Decoración Publicitaria ( promoción 1999), (Escuela de Artes Plásticas y Diseño San Telmo de Málaga).

Con grandes maestros como José Luis Gutiérrez (Fotografía), Bernardo Roquero (Dibujo Artístico), Julio Tobar y Francisco Gómez (Diseño Gráfico), María Dolores Morcillo (Derecho), y algunos otros que me dejo en el tintero.

Simultáneamente realicé otra formación fotográfica  a distancia durante dos años a través de la Editorial Planeta DeAgostini culminando el curso como fotógrafo también de manera sobresaliente.

Mi formación es cualificada y constante. Hoy en día las nuevas tecnologías nos obligan a reinventarnos continuamente, y se hace necesario actualizarse con nuevas técnicas y tendencias, por lo que estoy siempre en continua formación fotográfica y multimedia.

Me he formado en Nuevas Tecnologías Multimedia en varios centros especializados de Málaga, además de en el PTA (Parque Tecnológico de Málaga) en empresas como CETECOM o INGENIA.

También participé en seminarios de fotografía digital ofrecidos por laboratorios de revelado industrial como KITOLI y en  algunas agrupaciones fotográficas.

Estoy Titulado en Comunicación e Imagen a través de la CEM (Confederación de Empresarios de Málaga).

He realizado diferentes cursos homologados por la Junta de Andalucía, sobre tratamiento digital de la imagen, edición vectorial, diseño gráfico y maquetación.

Tengo formación sobre calibración de monitores, impresoras y distintos periféricos, garantizando resultados profesionales en la coherencia de color a través del empleo de calibradores y colorímetros, tuve una faceta como operario de plotters de impresión y corte.

En la actualidad amplío mis capacidades formándome en marketing digital, diseño web con WordPress y DIVI, así como en copy y redacción de contenido para redes sociales.

TRAYECTORIA

Comencé realizando mis primeros reportajes comerciales allá por el principio de los años noventa.

Fotografías analógicas en blanco y negro de amigos y sus bebés, para compañeros de la Escuela de Arte, comuniones para hijos de vecino, algunas bodas para familiares, muchos retratos y algún pase de modelos.

Fotografías que posteriormente revelaba en mi propio laboratorio casero. Todo siempre en blanco y negro.

Aunque recordando realmente empecé saliendo a la calle con la cámara para hacer fotografía callejera o street photography que suena más chic.

Lo hacía con cautela y mucha astucia, buscando siempre algo interesante que retratar un suceso un acontecimiento.

Desde que descubrí la fotografía mi hambre fotográfica ha sido creciente.

En alguna ocasión me han «intentado» robar el equipo; de hecho en varias ocasiones.

Me ha ocurrido esperando que sucediese algo digno de fotografiar y absorbido por la toma del momento.

Pero mi espíritu siempre a sido atrevido, de retratista y reportero documental y el miedo nunca me ha echado para atrás, siempre miro por el rabillo del ojo.

Si mi trabajo requería entrar en alguna zona  insegura o desconocida me llevaba a Luisita mi mascota, una perra belga-alsaciana que sólo con su presencia ejercía de angel de la guarda, en realidad era una santa y jamás mordió a nadie.

Luisita mi adorable mascota, fue siempre mi fiel compañera en esas aventuras fotográficas, en parte de mi vida y en la de mi familia en la que siempre hemos tenido perros y otros animales.

Una vez terminada mi formación continué colaborando con varios estudios fotográficos de barrio en Málaga, alguno con el cual y a través de su promoción tuve la oportunidad de visitar más de un centenar de pueblos de Andalucía, realizando fotografía a domicilio, retratando niños de cero hasta los doce años y a las familias al completo.

La fotografía infantil me daba y me da gran satisfacción, por el éxito de las fotos que consigo, sabiendome capaz de capturar con naturalidad y el carácter que tienen estas personitas que son nuestros hijos.

En realidad nunca me ha gustado crecer, creo que por eso empatizo y sintonizo con la energía que transmiten los más peques.

Me gusta saturar y contrastar las fotos infantiles, de manera que los colores vibren y tengan profundidad.

En aquellos comienzos había poca cultura fotográfica por parte del público, y principalmente de esos negocios fotográficos muchas veces llevados por técnicos de laboratorio no fotógrafos.

Esto tenía como consecuencia que los gerentes de estos centros me pidieran que cambiara mi estilo, que fuera más clásico o más moderno ni ellos lo sabían y que no me implicara tanto con los clientes. 

Pero mi formación es en una escuela de arte, para mi una fotografía no se reduce a si es bonita o fea, o si has salido bien o mal, una buena fotografía es una suma de aciertos.

Qué se quiere mostrar, cómo lo vas a interpretar, su creatividad, la composición, la historia que cuenta…

Entonces llegó el cambio de siglo, ya iba asomando la nueva era digital, por lo que decidí dejar la fotografía para los fines de semana.

Estaba descontento, me impedían ser yo mismo, quería hacer fotografías a mi gusto, necesitaba también hacer fotografías para mi y disfrutar yo de ellas.

Por eso me dediqué durante un tiempo a trabajar estilos más expresionistas como el «cine negro» con una fotografía muy contrastada, con claroscuros y contraluces, son de mis preferidos y están vinculados a mis comienzos con película en blanco y negro.

Estos estilos los suelo dejar para proyectos muy personales pues no son muy comerciales y no los suelo mostrar. Supongo que mi subconsciente recuerda a Harold Lloyd, Buster Keaton o al gran Charles Chaplin, con los que disfrutaba plenamente en mi infancia.

Soy un sagitario, el eterno estudiante que siempre apunta al infinito con su flecha, no puedo evitar abordar una nueva formación, en esta ocasión especializandome en dibujo publicitario y diseño gráfico, mi trabajo como fotógrafo lo reduje a reportajes de boda y comuniones.

Fuí admitido como becario en un proyecto web para una multinacional alemana y también hice prácticas de  imprenta maquetando revistas y libros, participando en las labores de fotomecánica e impresión offset.

Realice las prácticas de fin de estudios como diseñador gráfico en la Unidad de Imagen Corporativa del Hospital Carlos Haya de Málaga.

Concluida esta etapa y recomendado por el Colegio Don Juan Díaz con gran reputación y en el que también me formé como diseñador, comencé a desarrollar plenamente mi profesión, esta vez como fotógrafo de producto, editor y retocador para una conocida empresa de importaciones de Málaga (Exclusivas Camacho), con distribución a nivel nacional y con la que comencé a crear unos de los primeros catálogos digitales para venta online de la época.

Durante los fines de semana seguía colaborando con algunos estudios realizando bodas y otros eventos.

Llegado el momento, y debido a mi espíritu siempre inquieto, opté por cambiar otra vez de gremio dedicándome a la decoración publicitaria, tanto interior como exterior, diseñando vallas, lonas, luminosos, stands y todo tipo de cartelería.

De nuevo y como siempre las recomendaciones boca-oreja funcionaron, me surgió la oportunidad de trabajar como fotógrafo para una agencia de publicidad (Contacto Publicidad), en está ocasión me recomendó una amiga y compañera de la Escuela de Arte.

Por supuesto me lancé de cabeza a una de las agencias con más antigüedad y mejores cuentas de la provincia, que funcionaba a toda máquina en pleno boom inmobiliario.

Agencia en la que me obligaba a ser muy competitivo, comencé como diseñador gráfico en prácticas pero en poco tiempo me convertí en el fotógrafo de la agencia.

Un fotógrafo todoterreno, que realizaba con solvencia fotografías para todo tipo de campañas y que también daba solución a sus necesidades de fotografía de stock.

Llegó otra crisis y al final hasta las agencias más grandes y antiguas cayeron, y es que mientras más subes más dura es la caída.

Saturado busqué salida en otro sector, prestando un servicio muy diferente al que venía realizando a hasta ese momento.

Así pues poniéndome al día constantemente y dando pasos firmes hacia delante en mi trayectoria es como continúo en pie y surfeando en este oficio, siempre preparado para coger la mejor ola.

Durante todo mi recorrido profesional estuve en continua evolución, actualizando mi formación e invirtiendo en medios adecuados, siempre entrenado y preparado para poder captar las mejores imágenes.

Un fotógrafo profesional tiene que saber muy bien lo que hace, conocer bien el tema en el que trabaja y tener claro de que el objetivo es crear y narrar para comunicar un mensaje, una idea o bien para contar una historia …de amor, de alegría o pena, y para ello se necesita método habilidad y técnica.

La fotografía es una herramienta mágica de comunicación visual con ella puedes congelar una emoción, destacar una idea o crear una fantasía, todo lo imaginable es posible en fotografía.

La fotografía es un verdadero ARTE estoy convencido de ello,  y eso no significa que yo sea un artista los artistas la gran mayoría se mueren de hambre.

La historia nos confirma que siempre se han manipulado las fotografías con el objetivo de embellecerlas de darles personalidad propia.

Cuando empecé en 1989 no existía photoshop, para exponer en la ampliadora de negativos más o menos alguna parte de la escena fotográfica se hacían reservas y tapados pegando trozos de cartulina en alambres o directamente metiendo las manos debajo de la ampliadora haciendo sombras chinescas.

Y desde luego era muy artesanal por lo menos en el blanco y negro que era lo que yo normalmente procesaba.

Para darlas carácter se utilizaban papeles duros o blandos, se viraban al selenio o al sepia, se utilizaba la solarización e infinidad de otras técnicas.

Para aclarar detalles en luces y sombras se utilizaba la reducción al ferricianuro potásico.

Para difuminar una imagen se untaban vaselinas en la óptica, se colocaban filtros gradientes y de colores delante del objetivo y de las luces también.

Para dar color al blanco y negro se utilizaban acuarelas y rotuladores.

En fin siempre se ha manipulado el resultado utilizando películas con más o menos contraste, más o menos grano o definición, vamos lo que hoy se llama ruido digital.

Pero en realidad poco ha cambiado, para mí la fotografía es mental, lo demás son técnicas utilizadas en diferentes épocas, la base siempre es la misma, un instrumento para captar la luz, un soporte para recogerla y otro para interpretarla.

La lectura sobre el resultado es tan variable como la percepción de la realidad en las personas que hay en este mundo.

La fotografía es  un ejercicio de anticipación, improvisación y creatividad, hay que estar siempre dispuesto. Tienes que implicarte dar todo lo que tienes y tanto por ciento más. Y aun así no hay nada garantizado en un momento todo puede girar.

Diez o doce horas super concentrado haciendo fotos en una boda con todo el equipo a cuestas realmente te pueden machacar, ese es el nivel que me exijo a mi mismo si me contratas o el que se exige cualquier fotógrafo profesional, a tope hasta el final.

Yo disfruto tanto consiguiendo buenas fotografías, que trabajo siempre con amor, (no por amor al arte), siempre con pasión y siempre con una gran satisfacción, la que me proporciona una y otra vez esta profesión tan desafiante y bonita.

Todos los eventos son diferentes y con las bodas ocurre lo mismo nunca hay Sota, Caballo y Rey es como en la película Forrest Gump nunca sabes el bombón que te va a tocar, una novia tímida y temblorosa o unos novios que se casan de segundas, una pareja gay, o unas bodas de plata o de oro, una boda es en la montaña y la siguiente es en la playa o un cura que no quiere flash, hay que estar siempre atento y dispuesto para dar garantía en los resultados.

La cámara sólo es una herramienta si es buena mejor, pero el que está detrás es el fotógrafo, que realiza un trabajo serio, no se puede banalizar diciendo que sólo aprieta un botón, por eso un reportaje tiene su precio, y luego hay que dedicar horas al ordenador, que tampoco vale una bicicleta necesitas un torpedo con buena memoria RAM, un buen procesador y un monitor profesional bien calibrado que refleje colores reales en la pantalla.

Y como paso de aburrirte más que ya está bien, para terminar quiero recordarte algo importante y es que haciendo fotografías se pueden capturar instantes, se pueden crear imágenes, se pueden construir escenas, y si lo haces con profesionalidad, oficio y medios adecuados se pueden garantizar unos resultados, cosa que difícilmente podrás conseguir sin entrenamiento formación y experiencia.

Tiene mérito que hayas leído hasta aquí, que Dios te bendiga con amor, salud y prosperidad abundantes, gracias.

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Ramón García Fotografía

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